Ciencia creativa

Historia de una resistencia. Cuento de laboratorio, PARTE 4

Mientras las HEK y las HeLa se conocían, Ernestito había bajado a la cafetería a tomar algo. Al volver al trabajo, colocó la placa Petri sobre el microscopio. Parpadeó sorprendido al descubrir que había dos tipos diferentes de células conviviendo juntas. Ernestito se mordió los labios y miró a su alrededor, pero su jefa ya se había ido.

El escenario bajo el objetivo era algo entre tenso y desconcertante. La célula HeLa, Jul14, estaba encantada con Rom30, su nuevo amigo verde HEK, pero ese no era el sentir general , ella siempre había sido considerada una célula rara. Ni siquiera sus amigos Partidarios de la Diferenciación Celular estaban contentos con los nuevos visitantes, una cosa era diferenciarse y otra cosa era aceptar lo diferente.

Las células HEK, encabezadas por Lil11, tampoco confiaban en los nativos. Para evitar llegar a las manos habían firmado un tratado de paz según el cual las HEK-GFP no intentarían conquistar la placa siempre y cuando las HeLa les dejaran un lugar para vivir y compartieran los nutrientes.

Las HeLa no veían con buenos ojos verse invadidas por extranjeros y a las HEK les parecía injusto ser consideradas ciudadanas de segunda categoría. A menudo había trifulcas entre los grupos más radicales, pero los líderes se cuidaban de defender o acusar a nadie. Abm01, jefe de las HeLa, y Lil11, jefa de las HEK, nunca estaban de acuerdo con las políticas, pero ambos sabían que estaban rodeados por la pólvora y, o se toleraban, o se desataría una auténtica guerra civil.

Pero la mecha se acumulaba a medida que los nutrientes del medio se agotaban. Ernestito había puesto alimento suficiente para una comunidad de células, no dos.

Gnt79 era  HeLa, prima de Jul14 y siempre y cuando no se hablara de religión, era una célula encantadora. Ella era ferviente seguidora de los preceptos del profeta Papiloma Humano, pero creía que todas las células eran iguales a ojos de la Diosa, incluidas las HEK por muy verde fluorescente que fueran. Tenía un vecino HEK al que solía tratar de convertir al buen camino. Su vecino tenía grandes dotes de paciencia y a menudo bromeaba sobre el tema.

-El Papiloma Humano os tiene comido el genoma. Menos mal que el que nos inmortalizó a nosotros fue un Adenovirus…

Gnt79 se indignó con el comentario, pero no fue la única en escucharlo. El fuego prendió una cerilla. Una célula HeLa que pasaba por allí se sintió ofendida y decidió tomar cartas en el asunto. ¡Insultar al gran Papiloma Humano! ¡Qué gran ofensa! Atacó a la célula verde que quedó apoptótico al instante. Mientras moría sobre el suelo de la placa, las HEK se volvieron contra Gnt79 y esto hizo que las HeLa se volvieran contra las HEK. La cerilla se les resbaló de las manos y cayó sobre la pólvora. La guerra civil había estallado sobre la placa.

No importó que Abm01 y Lil11 trataran de unir sus fuerzas para detener el conflicto. Fueron tachados de traidores a su propia línea celular y aniquilados por los suyos.

Jul14 sintió mucho la muerte del reverendo Abm01 y hubo un momento en el que deseó con todas sus fuerzas odiar a las HEK. Sin embargo, una vez te has hecho amigo de alguien  y lo conoces, se requiere más voluntad que la que ella tenía para volverse contra él y contra los de su estirpe.

-La religión no es quien declara las guerras, Jul14- le comentó Rom30.

-¿No? ¿Y entonces quién?

-La intransigencia, unida a la necesidad de lavarse las manos y culpar a otros de los los males del mundo, cuando realmente la culpa o no existe o está repartida.

Rom30 podía ser un tipo grande, de apariencia tosca y color malsano, pero hablaba mejor que el reverendo Abm01 y la matriarca Lil11 juntos. A menudo se quedaba callado y pensativo. Nunca intervenía en los conflictos, y lo más importante de todo, inculcaba un poco de sensatez y hacía que Jul14 se mantuviera al margen.

A veces discutían en voz alta por mantener las apariencias. Si alguien descubría que andaban confraternizando con el enemigo, serían condenados a la apoptosis.

El pH de su mundo comenzó a cambiar de rojo a amarillo. Los nutrientes se terminaban. Las células ya no vivían, sobrevivían, y todas tenían muy claro que los causantes eran aquellos cuyo color de citoplasma no coincidía con el suyo.

Aun así, Jul14 seguía viéndose con Rom30. Un día un grupo de células HEK la descubrieron paseándose entre sus filas. Nadie creyó que tuviera buenas intenciones. La tomaron por terrorista suicida, creyeron que estaba ahí para liberar mortíferas toxinas. Fue rodeada.

Era su final, lo sabía. Llevaba demasiado tiempo jugando con fuego. Aquellos invasores verdes que tanto había admirado y defendido iban a despedazarla. Ellos tenían miedo. Ella lo tuvo, pero el miedo sirve para protegerse y cuando no puede contribuir a alargar tu tiempo en este mundo, se marcha dándote un beso en la frente.

Nunca había sido muy religiosa, pero por si acaso había algo después murmuró una oración a la Diosa.

-¡Jul14!

Rom30 se interpuso entre ella y quienes trataban de hacerla daño.

-No puedes hacer nada por mí ¡Márchate!

Rom30 no se movió.

-Todo el mundo necesita una razón por la que morir. La supervivencia por la supervivencia resulta insípida y aburrida. La vida no puede existir solo para replicarse a sí misma. Al menos, yo no quiero creerlo. Podemos vivir por lo que nos une y morir por lo que nos separa, o elegir un camino mucho más interesante y vivir por lo que nos diferencia y morir por lo que nos une-se volvió hacia la HeLa-. Jul14, eres una célula curiosa, tus esperanzas son ingenuas, tus ideales imposibles… Pero son hermosos, y te hacen libre, más allá del plástico que rodea esta placa Petri. Y me han hecho libre a mi también.

-Rom30…

-Lo sensato hubiera sido acabar con esta relación cuando nuestros núcleos empezaron a entrar en juego. Siempre has pensado que si no formabas un organismo, no podrías vivir grandes pasiones y aventuras. No necesitas formar parte de algo más grande para que tu historia merezca ser contada. Todo el mundo necesita una razón por la que morir. Gracias por haberte convertido en la mía.

Y mientras el círculo de células HEK se cerraba peligrosamente en torno a ellos, los dos amantes unieron sus membranas lipídicas e intercambiaron contenido de sus citoplasmas en lo que podría considerarse como un beso.

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Podemos vivir por lo que nos une y morir por lo que nos separa, o vivir por lo que nos diferencia y morir por lo que nos une. Fuente: Irene Robles (Alfa Hélice)

Historia de una resistencia

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