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¿Cómo crecemos? mitos y curiosidades

De pequeños todos escuchamos alguna vez esa típica frase de madre: “Hijo, bebe leche, que si no te vas a quedar bajito”. Luego llegaron los anuncios de marcas de lácteos, asegurando que si tomabas ese producto crecerías un montón y más tarde supimos de la existencia de la vitamina D y su importancia para el crecimiento… Pero para saber exactamente por qué te faltaba un Petit Suisse para llegar a la canasta o por qué si no bebías leche tus amigos te darían capones con la barbilla, debemos entender cómo crecemos.

Ante todo debo contar una pequeña verdad parcial: el hueso no crece. Así es, el hueso en sí no crece como tal. La composición ósea consiste en unas pequeñas células llamadas osteocitos, que tienen forma de estrella y están intercomunicadas unas con otras. Se encuentran inmersas en una matriz de, entre otros componentes, hidroxiapatita, es decir, fosfato cálcico. La composición de esta hidroxiapatita es principalmente fósforo y calcio (¡¡De ahí el calcio que decían nuestras madres!!). Así pues, la función de los osteocitos es la de mantener la composición del hueso estable, incluyendo la matriz de hidroxiapatita.

osteocito

Los otros habitantes del hueso son los osteoblastos, encargados de hacer crecer el hueso, pero no en longitud: son los que fabrican la matriz de hidroxiapatita y así esta puede crecer en anchura y repararse.Sus compañeros de trabajo son los osteoclastos, cuya función es destruir el trabajo llevado a cabo por los osteoblastos y eliminar la matriz de hidroxiapatita.

Parece un sinsentido que unos construyan y los otros destruyan, pero lo cierto es que esta es una función impresionante: juntos remodelan la estructura interna del hueso, formada por unas celdillas llamadas trabéculas, de forma que el hueso se adapta al trabajo que deba realizar. Es decir, el hueso no es un palo inerte que nos sujeta, sino un edificio en constante remodelación. Si por ejemplo estamos acostumbrados a andar, el hueso está específicamente diseñado para soportar el trabajo de andar. Si estamos acostumbrados a hacer un determinado deporte, hasta el propio hueso se adapta a ese trabajo y desvía la energía de forma adecuada para responder al impacto que esa actividad física produzca.

trabécula ósea

Visto al microscopio, las partes más rosadas son la trabécula ósea. Los osteoclastos se muestran como células muy grandes fagocitando el hueso. Las células más pequeñas que rodean la trabécula son los osteoblastos.

Pero nada de esto explica cómo crece el hueso, ninguna de las células citadas lo hace crecer. Como ya hemos dicho, el hueso en sí no crece, pero sí el cartílago. Los huesos de los jóvenes y niños no son únicamente hueso, sino que entre la diáfisis y la epífisis del hueso hay una parte de cartílago llamada fisis. La función de estas es hacer crecer el hueso en longitud. Digamos que el cartílago es el primo cercano del hueso, y así, cuando el cartílago se calcifica, es decir, su matriz se llena de hidroxiapatita, este pasa a ser hueso. Por lo tanto, para crecer, el hueso se reserva una porción de cartílago que crece, crece y crece hasta que nos hacemos mayores y ya se calcifica para pasar a ser hueso. Desde que las fisis se cierran, ese tejido óseo ya no puede crecer más. Esto no significa que ya no necesitemos calcio una vez que hayamos crecido, puesto que el hueso lo necesita para no reabsorberse y apolillarse, es decir, para evitar la osteoporosis.

osteoporosis

La imagen de la izquierda es un tobillo normal. El del centro podría ser de una persona mayor, más decalcificado. El de la derecha es un hueso osteoporótico, en el que se aprecia la pérdida de material óseo

fisis

la línea más oscura que hay en la epífisis del radio y el cúbito no corresponden a una rotura, sino que son las fisis de crecimiento. Es más oscuro porque es menos denso (cartílago)

Ahora que sabemos un poco más de los huesos, vamos a destruir algunos mitos:

  • ¿Necesitamos leche para crecer?: Como ya hemos visto, el hueso necesita calcio para mantenerse, y la leche es una gran fuente de calcio. Sin embargo, otros alimentos como los pistachos tienen más calcio que la leche. Lo realmente importante es la vitamina D, que es la que permite al hueso absorber el calcio. Esta la fabricamos de forma natural al tomar el sol, por lo que, si quieres unos huesos fuertes, lo mejor es que tomes el sol moderadamente. De hecho hay una teoría médica que dice que los humanos no deberíamos tomar leche a partir de cierta edad (aunque no por ello vayas a renunciar a un buen café con leche por las mañanas).

 

  • Muchos culturistas y personas que quieren lucir unos músculos fuertes toman hormona de crecimiento para ello. Y de verdad funciona, la hormona de crecimiento estimula el desarrollo muscular y la pérdida de grasa. Pero a cambio de ello, también estimula el crecimiento óseo. Como hemos dicho, el hueso una vez formado ya no crece más en altura, sino que sólo se reforma y crece a lo ancho, ante  por ejemplo, un traumatismo. Si damos hormona de crecimiento a un adulto, los osteoblastos intentarán crecer, pero a lo ancho, lo cual dará un cáncer de huesos llamado osteosarcoma, bastante peligroso y que suele acabar en amputación del miembro.

 

  • El hueso es tejido muerto: Nada más lejos de la realidad. Si nos fijamos bien, tiene hasta capacidad para adaptarse a los cambios de peso y trabajo del cuerpo mediante las citadas trabéculas. Está además vascularizado (tiene vasos sanguíneos) e inervado (tiene nervios). De hecho en el interior de muchos huesos, sobre todo cuando somos pequeños, es donde se forman las células sanguíneas (en la médula ósea). Con la edad esta médula se convierte en grasa.

 

 

médula ósea

Como curiosidad para terminar, a pesar de que romperse un hueso no es un hecho excepcional, muchos profesionales consideran que el hueso es mucho más resistente que el cemento. De hecho, una prótesis de titanio puede durar incluso diez años sin partirse, mientras que el hueso, debido a su remodelación y disposición en trabéculas, nos aguanta toda la vida, incluso en personas de más de cien kilos. Se cree que fue una de las primeras armas en ser usada por el hombre, concretamente los fémures de animales usados como martillos. También es común encontrar cuchillos de hueso o incluso pendientes o piercings, ya que son muy resistentes y se puede trabajar muy bien en ellos.

Así que ya sabéis, cuidad vuestros huesos. Por muy mal que vayan las cosas, ellos siempre estarán ahí para apoyaros y levantaros. De hecho, ¿a qué creeis que se debe que una persona sea guapa? Pues sí, a sus huesos, aunque no me imagino a nadie diciendo en una discoteca: “Hola, tienes una estructura ósea facial perfecta”. Y si la consigues así…¡no la dejes ir nunca!

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5 pensamientos en “¿Cómo crecemos? mitos y curiosidades

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    • Hola Vanessa.
      Sí es posible. Mídete por la mañana, que igual das esa medida, porque a lo largo del día los discos intervertebrales se van comprimiendo y por la noche medimos menos que por la mañana. Además, existen ejercicios cuya misión es separar un poco las vértebras y en principio puedes ganar hasta tres y cuatro cm para que entres de sobra en tu oposición.
      Plantéale este tema a un fisioterapeuta, que seguramente sepa cómo son.

      Un abrazo y gracias por leernos, muchísima suerte con tu oposición.

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