Ciencia creativa

Historia de una resistencia. Cuento de laboratorio, PARTE 3

Llevaban más de medio siglo sin convivir con nada que no fuera ellas mismas y cuando se vieron rodeadas de células enormes, verde fluorescente y con más brazos que un pulpo, cundió el pánico. Fuente: Irene Robles (Alfa Hélice)

Ernestito  tenía dos líneas celulares que debían estar separadas. Por un lado estaban las células HeLa-neo y por el otro las HEK-GFP, lo cual no tendría mayor importancia si no fuera porque en lugar de cultivar las células HEK aparte, las echó encima de donde ya estaba instalada la colonia HeLa de Abm01.

Las HeLa, según el canon clásico de belleza, son pequeñitas, sonrosadas, redondas y con unos pocos brazos sobre los que se asentaban en el soporte. Llevaban más de medio siglo sin convivir con nada que no fuera ellas mismas y cuando se vieron rodeadas de células enormes, verde fluorescente y con más brazos que un pulpo, cundió el pánico. Además, poco antes de la hecatombe habían visto la sombra del Diablo sostener la Pipeta.

“¡Es el fin del mundo!” “¡Oh, Diosa, qué te hemos hecho!” clamaban las pobres células HeLa a los pocos minutos de que Ernestito hubiera cometido su error.

Abm01 terminó de rezar el diosanuestra y expulsó lentamente una bocanada de CO2. Lo importante era conservar la calma. Él no era diferente a sus hermanos y estaba tan asustado como ellos, pero alguien tenía que mantener el núcleo dentro del citoplasma. La Diosa estaba probándolo, y él demostraría estar a la altura.

En realidad, las células HEK estaban tan sorprendidas de encontrar nativos en aquella tierra inexplorada como las HeLa de toparse con invasores.

Lil11 reunió a sus hermanas verdes.

-Lo primero es lo primero, tenemos que colonizar. Becario se ha hecho con nuestros destinos, pero manteneos firmes, cuando la Catedrática descubra sus tretas, nos salvará como cuando nos devolvió a 37ºC y nos moríamos de frío. No es la primera vez que nos enfrentamos al Maligno, sólo tenéis que tener fe.

La adoración por María Luisa y el odio por Ernestito eran bastante generalizados entre las diferentes poblaciones de células del laboratorio, no así los nombres que se les daban. Para las células HeLa, eran la Diosa y el Diablo, y para las HEK, la Catedrática y el Becario.

Una célula HEK se depositó al lado de la célula HeLa Jul14.  Era un bicho enorme, feo y de un color malsano pero podría ser simpático. Era la primera vez en su vida que Jul14 veía una cosa como aquella. Estaba encantada, los visitantes eran diferentes, lo que significaba que si se asociaban con los PDC lo mismo podrían formar un organismo.

-¡Hola!-saludó entusiasmada-¡Bienvenido a nuestro humilde pueblo!

La célula HEK la miró con desconfianza. Aquella célula parecía distinta, mientras que sus hermanas iban de un lado a otro elevando oraciones, a esta parecía entusiasmarle estar rodeada de gente nueva.

-¿No corres ni gritas?

-¿Debería? ¿Vas a hacerme daño? ¿Eres portador de alguna toxina?-inquirió Jul14.

-Que yo sepa solo expreso una proteína verde fluorescente de una medusa. Soy Rom30 ¿Y tú?

-Jul14-se presentó-Nunca había visto a nadie como tú, tienes un acento extraño.

-¿Nunca habías oído hablar a una célula fetal de riñón?

-¿Qué es un riñón?

-Al final va a ser verdad que a las células de los aparatos reproductores les falta un hervor-dijo Rom30 aludiendo a la procedencia genital de las HeLa.

-¡Oye! ¡Cuidado con lo que dices que esta placa es de mi pueblo!

-¿Y eso quien lo dice?

Jul14 señaló hacia arriba, hacia las letras HeLa-neo que María Luisa había escrito con rotulador permanente. Rom30 respondió indicando el lugar donde Ernestito había escrito HEK-GFP.

-La letra de la Diosa gana al Diablo.

Rom30 frunció su núcleo.

-Si yo tuviera la posibilidad de irme, estaría de visita. Pero como no, esto hace que este mundo sea tan tuyo como mío. Independientemente de qué organismo nos haya metido aquí.

Jul14 abrió los ojos como platos.

-¿Me estas diciendo que la Diosa es un organismo?

-Sí, así es como vosotros llamáis a la Catedrática. También el Diablo, que para nosotros es el Becario.

-¿Tienes idea de la blasfemia que eso supone?

-¿Por qué? Para vosotros son entes superiores, nosotros a los entes superiores los llamamos organismos. Y no solo existen la Catedrática y el Becario, está la Técnico de Laboratorio, el Postdoctorado, el Bioinformático….

-Yo quiero hacer un organismo.

Rom30 la miró con incredulidad. Apuntaba alto la HeLa.

-¿Y eres tú quien dice que soy yo el que blasfemo?

Historia de una resistencia

Continuará…

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2 pensamientos en “Historia de una resistencia. Cuento de laboratorio, PARTE 3

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