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Cómo hacer un dinosaurio

Cuando el hombre conoció al dinosaurio, el dinosaurio ya estaba muerto. Y es una pena, porque a muchos le gustaría tener uno como mascota. Los habría para todos los gustos. Si lo que quieres es tener protegida la entrada de tu casa de ladrones y no te importa demasiado que tu animal de compañía te pueda devorar podrías decantarte por un Velocirraptor o un T-Rex, dependiendo de tu temeridad y tus ganas de asustar a tus visitas. Si lo que te van son los paseos por el campo pero piensas que ir a caballo está muy visto, podrías probar a ir en Iguanodon. Aunque si crees que un elefante se te queda pequeño y tienes un jardín lo suficientemente grande, podrías jugar al tobogán en el cuello y en la cola de un Saurópodo. También habría dinosaurios adorables para esas señoras que quisieran llevar siempre un yorkshire con lacito y jersecito en el bolso pero que son alérgicas al pelo de perro, aquel que vendiera Archaeopterix de raza, se haría de oro.

Pero este mundo idílico en el que el hombre y el dinosaurio conviven felices (salvando aquellos casos de familias despreciables capaces de abandonar a su Diplodocus en la carretera porque no previeron que llegaría el día en el que no cabría por la puerta de su casa) no es más que eso, un sueño. A la raza humana nos gusta desarmar imposibles y si hay algo que no nos falta, es imaginación. En la novela de Julio Verne, Viaje al centro de la tierra, sus personajes se cruzan con varias criaturas prehistóricas. También existe el mito de que hay dinosaurios escondidos en el Congo o en el Amazonas, esperando a que llegue un grupo de aventureros y los descubra como en El mundo perdido de Arthur Conan Doyle. O con la teoría de los universos paralelos, tal vez en otra Tierra los mamíferos nos hemos quedado estancados en la evolución y son los dinosaurios los que nos tienen por mascotas.

Pero seamos realistas, nosotros lo que queremos es Jurassic Park, y la pregunta es, ¿podremos conseguirlo?

En la película de Steven Spielberg los científicos clonan dinosaurios a partir de sangre de mosquitos petrificados en ámbar. De esos mosquitos extraen ADN de dinosaurio, que amplifican mediante PCR (reacción en cadena de la polimerasa, técnica que consiste en a partir de muy poco material tener grandes cantidades de ADN para hacer lo que quieras). Como lo que obtienen no está completo, rellenan los huecos con el ADN de un anfibio, luego lo meten en un huevo, lo incuban y ¡voilá! He aquí al dinosaurio.

Problemas del método de Jurassic Park:

  • El ADN es una molécula extremadamente estable que nos puede revelar quién mató a quién o quién es hijo de quién y por tanto quién engañó a quién con quién; pero a medida que pasa el tiempo se va haciendo trocitos, enredando y contaminando con el ADN de otros organismos, especialmente de los encargados de descomponer el cuerpo. Se ha calculado que a partir de 7 millones de años queda reducido a sus partes más pequeñas y ya no habría secuencia que recuperar, al menos mediante PCR estándar.
  • Partiendo de que de verdad hubiera ADN, si amplificamos sangre extraída de un mosquito, lo más probable es que amplificáramos ADN de mosquito. Aunque un insectosaurio también sería digno de mención.
  • Otro problema es que el último bicho al que picara el mosquito podría haber sido cualquiera, no se podría predecir qué especie vamos a clonar, ni siquiera podríamos saber si va a ser un dinosaurio.
  • Aún en el caso de que consiguieramos la secuencia completa de un dinosaurio, eso no basta: Hay información llamada epigenética que no se encuentra intrínsecamente en la secuencia de bases del ADN. Son pequeñas modificaciones que deciden qué partes se leen, cuando y cómo. Deciden qué genes se leen primero y cuáles después, y defectos en estos mecanismos están relacionados con diversas enfermedades como el cáncer.
  • Resulta sorprendente que utilizaran ADN de una rana, dado que evolutivamente están mucho más alejadas que los cocodrilos o las aves. Entra dentro de la licencia literaria, queda muy poco romántico combinar ADN del gran y terrible tiranosaurio con el de una gallina.

Dado que el ADN no aguanta los suficientes millones de años como para traer de nuevo a la vida a un dinosaurio, nunca conseguiremos clonar un dinosaurio a partir de un dinosaurio fósil. ¿Significa esto que hasta que los físicos no construyan una máquina del tiempo no conseguiremos ver uno de estos lagartos terribles? Jack Horner opina que podría haber una tercera posibilidad.

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El dinopollo sería una gallina con manos, cola y dientes, pero no sería por ello más dinosaurio de lo que era. Solo tendría características morfológicas ancestrales. Fuente: Summagallicana.it

Técnicamente los dinosaurios se dividen en no avianos y avianos. Los segundos aún no se han extinguido. Problema resuelto, no necesitamos hacer un dinosaurio porque estamos rodeados de pájaros. Sí, sabemos que una gallina no es lo mismo que un T-rex, pero, ¿quién ha dicho que eso no podamos arreglarlo?

La idea de Horner consiste en revertir el proceso evolutivo mediante ingeniería genética. A grandes rasgos consistiría en volver a activar los genes que se desactivaron y desactivar los nuevos. De esta manera la gallina se acabaría pareciendo a lo que sería un pequeño terópodo.

Los objetivos serían que la gallina tuviera:

  • Una cola larga: En el desarrollo del pollo, el embrión desarrolla una cola, lo que ocurre es que después la pierde. Tendríamos que identificar los mecanismos que hacen que esto ocurra e inactivarlos.
  • Dientes: De vez en cuando nacen pollos con dientes, cierto que están sin esmaltar, pero son dientes, lo que significa que estos genes estás ahí y podemos conseguir que la gallina los desarrolle.
  • Manos con garras: Durante el desarrollo hay unos huesos que se fusionan para dar lugar al ala, el objetivo sería impedirlo para dar lugar a un brazo.

Horner quiere crear al dinopollo en cinco años. La investigación ha costado la módica cantidad de cinco millones de dólares, y George Lucas es el principal inversor, quien por cierto se inspiró en el paleontólogo para dar vida al profesor de la película.

Diseñar genéticamente un organismo simple es complicado, cuanto más rediseñar un vertebrado. No evolucionan unos pocos genes, sino todo el genoma a la vez y aún estamos lejos de entender y controlar los pequeños cambios que hagamos, cuando menos su resultado. Posiblemente consigan que la gallina desarrolle algo parecido a brazos, cola y dientes. El objetivo de Horner es que estos órganos sean funcionales, pero lo más probable es que la gallina no sepa qué hacer con ellos porque haya perdido en la evolución la información necesaria y por tanto, el dinopollo sea un animal con muy poca esperanza de vida y con una salud bastante frágil, al menos en los primeros intentos. Soñar es gratis, y si esta investigación llega a buen puerto marcará un hito en la historia de la ciencia, y a George Lucas le dará para hacer una nueva película.

Jack Horner en el Hormiguero

Charla de Jack Horner en TED contanto cómo hacer un dinosaurio (en inglés)

TEST (para pasar el rato): ¿Qué dinosaurio tendrías por mascota?

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3 pensamientos en “Cómo hacer un dinosaurio

  1. Pingback: Cómo hacer un dinosaurio

    • Cierto, es Steven Spielberg, de todas maneras, lo he revisado y es George Lucas el que financia la investigación con vistas a hacer una película. Gracias por detectar el error :)

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